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Etnoherpetología: Los Reptiles Sagrados vol. I

07
May 2018

por Andrés Kobe Solares

Mitología y Teología en Serpientes

La gran diversidad de reptiles a nivel mundial hace prácticamente inevitable la interacción con el ser humano, por lo que se presentan también una variedad de relaciones interespecíficas con estos organismos. En la actualidad el respeto a los reptiles se encuentra a un nivel bajo, sobre todo cuando se trata de los ofidios, los cuales son totalmente incomprendidos y se presenta un desagrado generalizado por parte de la población humana.

Si bien la educación en casa es la que debe fomentar los valores de respeto y tolerancia por los demás seres vivos, es notoria la ausencia de programas o contenido académico que siente bases para generar un respeto complementario hacia las especies. Además el contexto histórico en el que se vive, junto con el desarrollo de las teologías actuales han hecho olvidar la gama de cosmovisiones que alguna vez estuvieron presentes, las cuales mantenían una conexión con el ambiente y por ende, con las demás especies. Por lo que es crucial conocer y comprender estas formas de visualizar el mundo.

Es bien conocido que la cultura Egipcia, previo a la imposición del Cristianismo (535 D.C), mantenía una cosmovisión amplia, atribuyendo conceptos humanos y animales a las deidades, entre ellos por supuesto, las serpientes. Una de las principales figuras es la serpiente Apophis, una devoradora de reinos (mundos), la cual surcaba el plano celestial y cuyo objetivo final era el Nilo Celestial y el Dios Geb (Tierra). A pesar de esa misión catastrófica, no son las serpientes entidades malígnas, pues el Dios Mehen representa al guardián de la barca de Ra (Dios del Sol), encargado de evitar la misión de Apophis.

 

Otro buen ejemplo de esta dualidad (bien y mal) se da en el hinduismo (afortunadamente una teología actual), donde Vitrá, un demonio con forma de serpiente, era responsable de las sequías (hasta ser asesinado por Indra); otros asura (demonios) en forma de serpiente son Vala y Aghásura. Mientras que el Dios de todas las serpientes y de los Najas es Shesha, uno de los primogénitos de la creación, cuya labor es el sostener sobre sus caperuzas a todos los astros del universo, además de ser la única deidad inalterada y sobreviviente a cada etapa del mundo.

Para la mitología greco-romana, es evidente la representación de serpientes en múltiples áreas del conocimiento, sin embargo nos enfocaremos primero en las deidades, de las cuales destaca Ofión, la serpiente primogénita que incubo el huevo del cual nacieron todos los seres vivos, posteriormente tomó su lugar en el Olimpo junto a su madre Eurinome como Dios de la Naturaleza, pero un conflicto entre ambos llevó al destierro de Ofión a las cavernas en el interior de la Tierra. Esculapio (romanos) o Asclepio (griegos) Dios de la Medicina es siempre acompañado por una serpiente enroscada en un bastón, que al abrir el hocico deposita el veneno sanador de heridas y enfermedades.

Así como la cultura griega, el taoísmo Chino da importancia a la influencia de los reptiles en los avances de la medicina, por lo que uno de sus símbolos principales es el Símbolo de Wudang que es una tortuga negra con una serpiente enrollada sobre el caparazón. La serpiente es el Axis Mundi y representación de la energía universal.

Un símbolo representado en la mayoría de las culturas por cerca de 3000 años ha sido Ouroboros, “la serpiente que se muerde la cola”, simboliza el ciclo eterno de las cosas, o a un nivel básico, el infinito. Destacando más en la mitología Nórdica a través de la deidad Jörmundgander o serpiente de Midgard (reino al que pertenece la Tierra); esta colosal serpiente permanece postrada en el fondo de los océanos y cubriendo la circunferencia de la Tierra. Únicamente dejando dicha posición en el Ragnarök (destino de los Dioses), iniciando su maratónica lucha con el Dios del Trueno, Thör. Jörmundgander es la deidad más temida por los Asgardianos, sólo detrás de Surt (líder de los gigantes del fuego).

En el caso de las culturas prehispánicas hay una mayor abundancia de representaciones y leyendas basadas en serpientes. Quetzalcoatl (aztecas) y Kukulkán (mayas) fueron deidades originarias y creadoras, estando en los planos más altos de su cosmovisión. Coatlicue (Diosa de la Muerte) se representaba con falda constituida por serpientes, preparándose para la recepción de los difuntos, aunque los aztecas le denotaban características aterradoras.

La etnia Huitoto del Amazonas Colombiano y Peruano emplea metáforas para describir a la luna a través de una serpiente (con parecido físico a anaconda) de nombre Buineizeni, la cual al pasar por múltiples cambios, simboliza las fases lunares.

Para finalizar hablaremos de una leyenda del Estado de Yucatán que tiene una fuerte presencia y que es repetida por las personas que habitan en las comunidades rurales en regiones cercanas a las cuevas, acerca de una gigantesca serpiente llamada Tsukán. Esta especie de serpiente aparentemente tan grande que la cabeza es del tamaño de un caballo, habita principalmente en grutas y cerca de cenotes, esperando presas, a las que engulle abriendo la boca y permitiendo que su aliento absorba a las víctimas. Ciertas versiones dicen que cuando ya están viejas, les crecen alas y vuelan hacia el mar donde se retiran para morir, pero la especie Tsukán no desaparece.

Comprendiendo la influencia de las serpientes en la cultura y cosmovisión humana, tal vez forme bases para el respeto a las múltiples especies que habitan nuestro planeta.

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